Nuestra fuerza no desaparece

¿Y si mi vida, sólo fuera un recuerdo? Un instante que arrebataron entre golpes, palizas, violaciones, hasta el ensañamiento y la muerte.

Sí, si ahora mismo me asesinaran, si mi vida diera su aliento final, a manos de un depredador, de una escoria machista, de alguien que se hace llamar ser humano, pero actúa como una bestia. Alguien que me considera de su propiedad, alguien que me humilla, me prohíbe vestir de tal forma, me va arrebatando mi espacio, se apodera de mi libertad, me hace obediente, me hace sentir miedo, me hace desaparecer.

Más de uno se estará escandalizando por lo que relato, pero quizás sólo nosotras sabemos, que ,ésto está ocurriendo, ocurrió ayer, ocurrió hace días, está pasando ahora, y sigue pasando, porque sólo queda en eso, un escándalo, una preocupación, algo que está en debate, algo que sucede en el momento, y luego, ese momento, desaparece, lo mismo que nuestras vidas, por ser mujeres, desaparecemos, gritamos y no se nos parece oír, nos asesinan, pero sólo son muertes, así, sin más, muertes impertinentes, que arrugan el alma, pero luego el alma se sustituye, como si nada sucediera, y así queda un recuerdo.

… siempre somos nosotras, las mujeres, las que no hacemos recuerdo, ni hacemos historia, sólo yacemos, nos morimos, como si de un borrador se tratara

Y eso es lo que soy, eso es lo que es mi vida, un recuerdo, una tragedia que todos mencionan en titulares, pero siempre somos nosotras, las mujeres, las que no hacemos recuerdo, ni hacemos historia, sólo yacemos, nos morimos, como si de un borrador se tratara.
Nadie osa a salir de ese borrador y relatar la palabra, la maldición de los bastardos maltratadores, la sequía que hay en una respuesta.

Para los hombres, somos el contenedor donde saciar sus deseos, y parece que ni nuestro cuerpo es de nuestra propiedad, pues ha de ser alimentado en proporciones perfectas, con cavidades húmedas, con cinturas estrechas, con pechos exuberantes, sin dolor, sin penas, siempre sonrientes, graciosas, provocadoras y a la vez inocentes, calientes, sumisas, fogosas y eternamente hermosas.
Lo contrario, no está permitido, en el reino de los machos, lo contrario está en desuso, lo contrario es estar secas, inertes, usadas, nos pesan los años, pero nos liberan nuestros miedos.
… cada miedo ha sido superado… no aceptamos ni permitimos la perfección que ellos imponen
Y de eso se trata. El patriarcado pretende hacer uso de nuestra propiedad, excavarla y hundirla, pero no alcanza a entender, que cada miedo ha sido superado, que no aceptamos ni permitimos la perfección que ellos imponen, que no nos da miedo caducar, porque es mera invención, lo caduco no existe en nuestras vidas.

¿Y si mi vida, sólo fuera un recuerdo? Pues en ese caso, la jauría de machos, tendría que llevar impreso en sus retinas, la imagen perfecta de mis arrugas, de mis cicatrices al parir por decisión propia, o la celulitis y las estrías. Mi materia siempre será plena, tanto o más, que el miedo del patriarcado, a perder sus privilegios.

Mi vida quizás no sea recordada, pero mi fuerza no desaparece.


*Imagen cedida por Texenery Ramos / Modelo: Escarlata Doylle

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