Mujeres: principio y nada

Quisieron crear tan rápido el mundo, que olvidaron crear la vida, por eso la tierra fue un caos.

Pero alguien dijo que otro alguien creó al hombre y de su costilla creó a la mujer, y ella originó el pecado.
En realidad yo creo que las cosas sucedieron de otra manera. El mundo nunca existió, no hubo caos, ni tierra, ni hombre que fuera creado por alguien. Lo único cierto y verdadero, es que de alguna substancia inmersa en la atmósfera, surgió la mujer, la criadora del todo, la que nació de la nada.
Y así se ha demostrado a lo largo de las historias, de los hechos narrados entre palabras que nadie quiso escribir. La mujer fue un ser emanado de la nada. Nadie quiso ni nadie ha querido manifestar su poder, su fuerza, su aliento cada vez que había de alumbrar al mundo, el que alguien dijo haber creado a partir del caos.

Nosotras las mujeres, somos anónimas, invisibles, pausadas y excluidas, veneradas y bendecidas si nos sometemos a la obediencia de un clan que hace llamarse “poder patriarcal”, promiscuas y fulanas para ese mismo clan, si rompemos el silencio y las cadenas que pretenden imponernos, a modo de libertad controlada.

Nosotras las mujeres seguimos siendo la nada, somos un hilo que todos utilizan para enmendar sus necesidades, pero somos el mismo hilo que van cortando, que vuelven a hilvanar, que lo utilizan para despuntar un espacio exclusivo para hombres, pero ya que nosotras clavamos la aguja, ese mismo espacio lo estamos llenando de voces, de materia que naufragó pero jamás desistió en regresar a la orilla. Con nuestras manos estamos tejiendo almas, cosiendo las heridas profundas que quedaron abiertas y recolectando trozos de cada una de esas mujeres que hoy ya no podrán volver a tejer sus alas.

 

Sí, me refiero a quienes han sido ASESINADAS, a quienes el mundo no creado e inventado a comodidad de los hombres, les ha dedicado un minuto de silencio.

Yo lo único que pretendo dejar claro, es que aquí quedamos muchas mujeres creadas por nosotras mismas, edificadas después del miedo, fortalecidas por cada mar que nos arrastró.

Pues que sepas que lo primero que se crea y por lo tanto lo primero que da sentido al todo, es la nada.

¿Quién dijo que el mundo estaba creado? Yo sigo aquí, sin haber sacado las herramientas. No he dado permiso para crear. ¿Qué sientes, estimado machista, cuando te estoy quitando tu poder? Lo sé, para ti las mujeres, no somos nada.
Pues que sepas que lo primero que se crea y por lo tanto lo primero que da sentido al todo, es la nada.

Y aquí estamos. Altas, bajas, morenas, pecosas, con arrugas, operadas, con estrías, sin pelo, musculadas, con más o menos kilos, con demasiadas cargas a la espalda, llenas de heridas, vacías de lágrimas, adormecidas por el agotamiento, renovadas por los años, dulces, amargas, curtidas por el dolor, borradas ante demasiados cánones de belleza, fortalecidas y visibles ante todos los miedos del mundo, desnudas, vestidas, dueñas propias de sus acciones, maestras de los ojos que las miran, aprendices de las palabras que las emocionan.

Podría seguir hasta el mismo infinito, describiendo cada poro que cubre la piel de las mujeres, cada fragmento que hay en mí, cada complejo y cada razón que abrigó mi aventura de no estar callada, de no perder mi espacio y no bajar la guardia cada vez que gano.

Porque antes fracasé, miles de veces, demasiadas, y aún hoy sigo perdiendo partidas, pero la diferencia, es que ahora nadie me detiene, nadie borra mis errores y a nadie permito que los encierre.

De ellos se va agitando mi libreta, y como yo, infinidad de mujeres, las rotas por el paso del tiempo, las eternas por la pausa de la vida.

Parecen catalogarnos según nuestra edad, nuestra apariencia, nuestra belleza efímera, nuestras medidas “perfectas”.

Pero ¿y qué es lo perfecto? ¿Quién tiene derecho a decidir si soy o no perfecta?

Mi perfección son mis arrugas, o mi piel más cuidada, mi flacidez, o mis carnes firmes y aplastantes, mis canas, o mi pelo cubierto de color, mi sonrisa radiante, o mi dentadura casi inexistente, mis años, o los años que me quito, porque me da la gana.

Mujeres las hay de toda naturaleza, mujeres somos de todas las circunstancias, somos muchas, la mitad del mundo, y sin embargo, la otra mitad parece bloquearnos, anularnos, hacernos esclavas y pretender comercializar hasta nuestras bacterias.

Pues aquí estoy creando y describiendo la tierra, bajo mi batuta, sobre mi poder, porque así lo he decidido, así somos las mujeres, incapaces de rendirnos, capaces de amar nuestra compañía y nuestra soledad.

Quisieron crear tan rápido el mundo, que olvidaron quitarnos las alas.

Pensé en callar una vez más, en tirar por la borda todas mis palabras, arrojar mis entrañas, matar el dolor con más dolor, pero observé el rostro de otras mujeres, el tuyo, el de las madres, el de las abuelas, las hermanas, las vecinas, la anciana que todos los día se cuela al pasar por caja, la adolescente que empieza a querer crecer más deprisa, las mujeres de mi vida, las que conozco, las que pasaron de largo, las que marcan mi camino. A todas ellas observé, os miré profundo, tan profundo, que vi ese caos, esa explosión del universo, y entonces comprendí, que nuestra historia se escribe todos los días, que podemos crear la nada, y podemos así transformarlo todo. Ese es el sentido de nuestra lucha: ser mujeres antes de crear la vida.

Quisieron crear tan rápido el mundo, que olvidaron quitarnos las alas.

*Imágenes cedidas. Gracias a todas por vuestro apoyo y colaboración.

  • Josefa Ayuso

    Hola Laura. Me ha gustado mucho. Gracias por compartirlo conmigo.

    • laura

      Gracias a ti, y a cada mujer, a todas las mujeres que como tú, ponen tanta fuerza en esta lucha y en la vida. Gracias una vez más, por regalarme tanto cariño e inspiración. Un abrazo.

  • Laura

    Maravilloso, Laura. Sigue adelante, eres una poderosa. Te apoyamos desde aquí todas las mujeres y estanos muy agradecidas por tu labor. Mil besos

    • laura

      Gracias por ese apoyo tan inmenso y entrañable. Siempre mi admiración hacia ti y hacia cada mujer que llena de fuerza esta inmensa lucha. Un abrazo muy grande.

Deja un comentario