La vida bajo la herida

«Cuando se logra salir del maltrato, no estás familiarizada a la rutina del día a día. Es decir, para percibir con tus propios sentidos todo aquello que te rodea. Ya era una costumbre el hecho de que otra persona decidiera y pautara sus normas sobre ti, con lo cual, la simple y nítida luz del sol hace que la retina quede petrificada y asustada de sí misma al ver que puede ver por sí y no por otro.»

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*Imagen cedida por Lidia Pérez.

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