25N. Quiero existir

Como cada año, se conmemora el día internacional contra la violencia de género.
Sin embargo, en el día a día, arrastramos las inclemencias patriarcales, el vomitivo panorama machista, donde cualquiera de nuestras “quejas” como mujeres, son exageraciones.
Poner de manifiesto las atrocidades, desigualdades e invisibilidad, está siendo una incomodidad hacia el hombre, que no puede tolerar que se cuestione su inocencia.

Las mujeres somos inoportunas cuando declaramos nuestro espacio y nos damos el permiso de avanzar. Pero nosotras las mujeres, las mismas mujeres que nos permitimos, somos a las mismas que nos quieren como producto para explotar. En un sistema catapultado por el éxito de tener pene y testículos, ser mujer es mero entretenimiento para tal fauna. Hasta nos dan propuestas para ser más sexys y atractivas, como si alguien las hubiera pedido o preguntado.

El único atractivo que aceptamos, es el de seguir vivas, libres y salvajes.


Si algo he de celebrar, que sea mi única y convencida propuesta, de volver a nacer mujer. Ojalá en ese nuevo encuentro con la humanidad, no tuviera que luchar por tener los mismos derechos que al nacer hombre, o no tuviera que medir la altura de mi falta, por miedo a provocar, a ser violada o a ser asesinada. No obstante, si naciera bajo el mismo sino, volvería a causar molestias al patriarcado, sin sed de venganza, pero con hambre de visibilidad.

… con la condición de poder ser mujer y no ser esclava.

Y es que en esta vida, en la que me ha tocado existir, parece que nadie ve la violencia que se ejerce sobre nuestros cuerpos, alrededor de ellos, dentro y fuera de ellos y junto a ellos.
Y es que yo quiero existir sin el reclamo de una perfección que exigen los hombres, quiero existir sin que mi cuerpo sea catalogado por tener más o menos curvas, o más o menos telas que lo cubran. Quiero existir como existen los hombres, pero con la condición de poder ser mujer y no ser esclava.
Si algo he de celebrar, que sea el escrutinio cero de los asesinatos machistas.

*Imagen cedida por Pedro Luis Ruiz Rivas.

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